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...Y le
dije ¡eh Dios!
¿cómo es posible que todos los días permitas que mueran
más de cuarenta mil niños de miseria, hambre y enfermedad?
¿No te parece que tu obra maestra es más una gusanera?
Atiéndeme Dios ¿somos parte de tu universo?
Si es así, y si morimos, algo de tu universo muere también con nosotros.
¡Ya basta de terror por lo tremebundo y conmiseración por la miseria!
¡Respóndeme Dios!
...
En vano esperé.
Sólo se escucharon los susurros ocultos del Miedo,
la Esperanza, la Ignorancia y lo Desconocido...
...
Entonces, invoqué al Caos,
a las pequeñas partículas indivisibles e indestructibles.
El Azar y la Necesidad también se unieron.
...
De pronto, sobre una colina emergió la visión:
un nuevo planeta llamado... Razón. |