El Maestro en el arte de la Calidad de Vida
no distingue mucho entre su trabajo y su juego,
su trabajo y su ocio,
su mente y su cuerpo,
su educación y su recreación,
su amor y sus ideales más profundos…
Apenas distingue cuál es cuál...
Simplemente percibe su visión de la excelencia en todo lo que hace,
dejando que otros decidan si él está jugando o trabajando.
A sus propios ojos, siempre está haciendo... las dos cosas.
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