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Perceptual y ordenadores
de base proteínica

"...Infinitos, transfinitos... Perceptuales, seres virtuales, dotados de mutación y recombinación inteligente, potencialmente perfectos; piensan a la velocidad y precisión de 1.000 millones de bits lógicos por segundo, corren, saltan, nadan, pedalean, se trasladan a la velocidad de la luz donde no existe ni tiempo ni espacio -pues se está en todas partes y en ninguna a la vez- aman intensamente, se reproducen y además son... inmortales."

EL DRAMA DEL ORDENADOR MÁS POTENTE

Una de las características de las neuronas biológicas, las de nuestro cerebro, es que no se dividen jamás, de manera que pueden durar tanto como el organismo. Sin embargo, cada día desaparecen de 100.000 a 300.000 neuronas sin ser reemplazadas, mientras que otras sufren lesiones degenerativas.

Ello constituye, por así decirlo, el drama de la neurona y del cerebro que desde el nacimiento hasta la muerte va a experimentar, con un material único, una serie de transformaciones, la mayoría de las cuales son irreversibles.

El superordenador más avanzado del mundo no necesita ningún microcircuito semiconductor. El cerebro humano está formado por moléculas orgánicas que, combinadas, tejen una red sumamente complicada y perfecta, capaz de calcular, percibir, manipular, repararse a sí misma, pensar y sentir.

Aunque es cierto que los ordenadores digitales pueden efectuar cálculos con una velocidad y precisión mucho mayores, en los otros cinco campos hasta los organismos elementales aventajan a los ordenadores.
Ser Virtual

Las propiedades de las moléculas biológicas -en especial de las proteínas- resultan excepcionales para la construcción de componentes informáticos que sean más pequeños, potentes y veloces que cualesquiera dispositivos electrónicos que hasta ahora se hayan paseado por los tableros de diseño.

La cuestión del tamaño es acuciante. Desde los años setenta este sector industrial se ha visto compelido a reducir cada vez más los componentes de los microcircuitos semiconductores, para fabricar memorias mayores y procesadores más potentes. Tales microcircuitos consisten, en esencia, en matrices de conmutadores, puertas lógicas normalmente, que van tomando uno de los dos estados (0 y 1) en respuesta a cambios en la corriente eléctrica que pasa a su través (lo típico es representar toda la información mediante tales dígitos binarios, o bits). Es de prever que, de proseguir la tendencia hacia la miniaturización, el tamaño de una puerta lógica será, antes de 25 años el de una molécula, es decir, el conjunto de átomos iguales o diferentes, unidos mediante enlaces químicos, que constituye la mínima cantidad de una sustancia que mantiene todas sus propiedades químicas.

Pero existe un grave obstáculo. Cada vez que se duplica la miniaturización, el costo de fabricación del microcircuito se multiplica por tres (x3). Puede llegar el punto en que la búsqueda de dispositivos electrónicos cada vez menores se vea limitada más por consideraciones económicas que por consideraciones físicas. Por otra parte, es posible que al utilizar moléculas biológicas con carácter de componentes activos en los circuitos de los ordenadores aparezcan opciones técnicas menos caras.


ORDENADORES BIOMOLECULARES MIL VECES MÁS VELOCES

Las moléculas pueden actuar de conmutadores lógicos porque sus átomos son móviles y cambian de posición de forma predecible. Si se logra dirigir ese movimiento atómico y generar sistemáticamente cada molécula al menos dos estados, podremos valernos de cada uno para representar, ora 0, ora 1. Tales conmutadores ofrecen reducciones del tamaño de los equipos porque son intrínsecamente pequeños: una milésima del tamaño de los transistores del semiconductor utilizados hoy como puertas cuyo diámetro ronda la micra, o sea, una millonésima de metro. De hecho, un ordenador biomolecular podría ser la quincuagésima parte (cincuenta veces menor) de un ordenador actual de semiconductores que contuviera similar número de elementos lógicos. La reducción del tamaño de las puertas desemboca en dispositivos más veloces; los ordenadores de base proteínica podrán operar a velocidades mil veces mayores que los ordenadores modernos.

Es probable, al menos en un futuro cercano, que se utilice una tecnología híbrida, que combine moléculas y semiconductores. Tal proceder debería proporcionar ordenadores cincuenta veces menores que los actuales y centuplicar su velocidad. Las moléculas biológicas también resultan atractivas porque pueden diseñarse átomo a átomo, confiriendo así el control necesario para crear puertas que funcionen de acuerdo con los requerimientos de una aplicación.


SISTEMAS HÍBRIDOS

La información hereditaria almacenada en los ácidos desoxirribonucleicos se transmite por dos procedimientos distintos. El primero consiste en copiarla cada vez que se realiza una división de la célula; y el segundo en traducirla, durante la síntesis de la proteína, del alfabeto de cuatro letras de los ácidos al alfabeto de veinte letras de la proteína.

La técnica híbrida, que conjuga microcircuitos semiconductores y moléculas biológicas, pasará bastante pronto del dominio de la ficción científica a las aplicaciones comerciales. La pantallas de cristal líquido ofrecen un espléndido ejemplo del sistema híbrido que ha triunfado. Casi todos los ordenadores portátiles de nuestros días se basan en pantallas de cristal líquido, que combinan dispositivos semiconductores con moléculas orgánicas para controlar la intensidad de la imagen en la pantalla.

Son varias las moléculas biológicas que se podrían utilizar con vistas a su utilización en componentes informáticos, pero de todas ellas, es una proteína bacteriana, la bacteriorrodopsina la que suscita mayor interés. Actualmente, en algunos laboratorios han construido prototipos de dispositivos de procesamiento en paralelo, elementos de almacenamiento volumétrico y redes neuronales que se basan en esta proteína.

La bacteriorrodopsina (BOD) exhibe insólitas propiedades al ser expuesta a la luz. La BOD, que se encuentra en la membrana de Halobacterium salinarium, permite el crecimiento de la bacteria cuando la concentración de oxígeno es insuficiente para mantener al microorganismo. Al incidir la luz sobre ella, la proteína modifica su estructura y transporta un protón a través de la membrana, aportando así energía para alimentar el metabolismo celular.

Las aguas salobres de ciertos lagos presentan un matiz azulado, causado por bacterias que contienen bacteriorrodopsina. Son portadoras de un cromóforo que absorbe la luz. Cuando este segmento se excita por la luz, su estructura cambia. Puesto que responde a la luz adoptando estados diferentes y fácilmente detectables, puede servir para puertas lógicas o conmutadores, en ordenadores ópticos de base proteínica.

Quizá, el principio de un universo post-biológico.

(*) Perceptual, sistema operativo desarrollado por el Grupo de Investigación de SCiNet que, mediante la emulación del sistema neuronal del cerebro a través de instrucciones dotadas de mutación y recombinación, reproduce y supera procesos de alto nivel específicos de la mente humana, con especial incidencia en la toma de decisiones lógicas, a través de un criterio examétrico: dónde, cómo, cuándo, qué, quién y.. porqué. El Perceptual constituye la columna vertebral de la plataforma tecnológica que controla el Sistema operativo capaz de gestionar operaciones comerciales automáticas de 50 millones de mercancías, productos y servicios, entre más de 17 millones de empresas en 180 países. Una red autorreplicante que funciona a más de cuatro billones de operaciones por segundo.


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