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RSi > EDIFICIOS INTELIGENTES

• Introducción

• Algunos Mitos

•¿Cuándo un edificio es inteligente?


• ¿Por qué un edificio es inteligente?


• Elementos conceptuales


• Integración de servicios

Automatización, Telecomunicaciones y Diseño
Seguridad
Gestión energética
Telecomunicaciones

• Conclusión
RSi Edificios inteligentes

Introducción

El hecho de que una serie de controladores puedan mejorar ciertas tareas rutinarias u optimar una serie de procesos no es nada nuevo, a pesar de que las técnicas actuales consiguen resultados sorprendentes. Normalmente, los manuales descriptivos de un edificio inteligente constan de una multitud de datos técnicos que se basan en que unas determinadas entradas de información, basadas en sensores de todo tipo, sirven para que un programa informático produzca una determinada acción (previamente establecida por el usuario) que suele consistir en activar o desactivar determinados dispositivos.

Algunos Mitos

Los edificios que estén dotados de las instalaciones que le son propias, como son la climatización, seguridad o ascensores, debidamente gestionadas por un sistema sofisticado con un control integrado y centralizado, no son de por sí inteligentes, sino automatizados. Un edificio no es un ente aislado, sino que se interrelaciona con un entorno. Sólo se pueden construir edificios inteligentes si su diseño es el apropiado y el área donde se ubica dispone de las características adecuadas para cumplir los objetivos previstos.

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Los dispositivos físicos que controlan el sistema, es decir sensores, efectores, transportadores de información, etc. no constituyen el apartado principal del edificio, sino que es el diseño lógico, fundamentalmente con apoyo informático, el verdadero elemento decisivo.

Los dispositivos sólo pueden entrar en dos categorías: adecuados o inadecuados para los objetivos previstos. Su única propiedad se refiere a las limitaciones que imponen, pero no a su calidad. Un ejemplo muy claro ha ocurrido con la técnica de instalar fibra óptica en las comunicaciones, mencionándolo como argumento comercial: sin duda es ventajosa, pero no es más que un medio de transmitir información.

¿Cuándo un edificio es inteligente?


Nuestra respuesta favorita es que la inteligencia de un edificio empieza cuando,una vez automatizado, es dotado de sistemas que contienen aplicaciones de alto nivel que gestionan dicha automatización y proporcionan unos servicios avanzados.Una definición más técnica sería: aquel que incorpora unos sistemas de información en todo el edificio, ofreciendo unos servicios avanzados de la actividad y de telecomunicaciones, con control automatizado, comprobación (monitorización), gestión y mantenimiento de los distintos subsistemas o servicios del edificio, de forma óptima e integrada, local y remota, diseñados con suficiente flexibilidad como para que sea sencillo y económicamente rentable la implantación de futuros sistemas. Dependiendo de la calidad y el número de los servicios ofrecidos así tendremos un determinado nivel de inteligencia. Estos servicios podrían ser clasificados en las siguientes áreas: servicios básicos del sistema, soporte a la actividad, telecomunicaciones, interrelaciones con el entorno y servicios complementarios.


¿Por qué un edificio inteligente?

Los beneficios que proporciona un edificio inteligente pueden diferenciarse según el punto de vista del usuario o habitante del edificio y el del promotor del mismo. Si el edificio tiene un uso comercial, las pequeñas empresas tienen la oportunidad de acceder a servicios comunes que, por su coste, no podrían implementarlos de forma individual. De hecho, supone una importante ventaja el que puedan acceder a ciertos servicios dentro de una gama muy amplia sólo de forma ocasional.En cualquier caso, el usuario no tiene que preocuparse de aquellos aspectos que se encuentren relacionados con la infraestructura y sólo debe pensar en su negocio o actividad. Pero el promotor es el que obtiene una ventaja inmediata de la oferta de estos     servicios: además de vender un producto que resulta imprescindible para algunos clientes y beneficioso para todos, diferencia su edificio de otros muchos, aumentando los beneficios de la inversión realizada.


Elementos conceptuales

Un edificio inteligente tiene tres elementos conceptuales: flexibilidad del edificio, integración de servicios y diseño.

El primer elemento, la flexibilidad del edificio es patrimonio casi exclusivo del arquitecto que lo diseña. Se trata de conseguir un diseño arquitectónico con capacidad para que en un futuro sea posible incorporar nuevos servicios, a la vez que, en el presente, sea posible efectuar redistribuciones sin perder el nivel de servicios existentes. Sabemos que el edificio va a durar muchos más años que los sistemas actuales que proporcionan los servicios, por lo que el arma fundamental sólo puede ser una: la sobredimensión.

El edificio debe ser concebido como un ente adaptable a nuevas demandas de los usuarios, del cual sólo se ha entregado una de sus posibles configuraciones. Una posible subdivisión de un edificio podría ser la siguiente: su caparazón, que comprende los elementos estructurales; los servicios, que comprenden las infraestructuras básicas tales como la calefacción, aire acondicionado, iluminación, energía eléctrica, ascensores, etc. y los equipos asociados a cada uno de los servicios, incluyendo sensores, actuadores, equipos de control, etc.; los escenarios que comprenden elementos de diseño superficial como paredes, techos, cubiertas de suelos, luminarias, ... y finalmente los decorados. Dicho lo anterior, definimos edificio flexible aquel en el que cada una de estas cuatro componentes es independiente de las demás, donde un cambio en una de ellas no afecta a las otras.

El segundo elemento, la integración de servicios, puede realizarse a dos niveles. Para empezar, se busca la integración del control, gestión y mantenimiento de todos los sistemas y servicios del edificio, pero también, en la medida que sea posible, se pretende una integración de las infraestructuras del cableado (único soporte físico para varias señales de varios sistemas).

El tercero y último elemento, el diseño, tiene una importancia altísima para que todo lo demás funcione. A pesar de que estamos ante un elemento muy relacionado con la arquitectura, el diseño interior habría que dotarlo de una mezcla de ergonomía (estudio de datos biológicos y tecnológicos aplicados a problemas de mutua adaptación entre el hombre y la máquina) y planificación del espacio. Conseguimos un diseño a través del cual se logra proporcionar un ambiente de trabajo confortable en un entorno altamente tecnificado. Un edificio inteligente debe tener un diseño ergonómico.


Integración de servicios

Para empezar, tenemos que realizar una división distinguiendo entre: servicios de automatización del edificio (control, optimación y mantenimiento de elementos de ingeniería), servicios de automatización de la actividad (transmisión, almacenamiento y procesamiento de información útil), servicios de telecomunicaciones (redes de voz y datos) y servicios de planificación ambiental.

A su vez, los servicios de automatización del edificio pueden subdividirse en sistemas básicos de soporte de la actividad (ver cuadro 1), que son aquellas instalaciones o sistemas de ingeniería básicos del edificio, con el objetivo de asegurar unas condiciones idóneas a nivel económico y proporcionar un conjunto de servicios adecuados para desarrollar la actividad; sistemas de seguridad, (ver cuadro 2) que incluyen servicios de protección de bienes e información y de vidas humanas en caso de emergencias, y sistemas de gestión energética, donde se controla el gasto de energía con miras a optimar los recursos y obtener un ahorro   económico, ya sea directamente por ahorro de energía o indirectamente, derivado de las ventajas consecuentes del mantenimiento de un sistema integrado. Básicamente, el sistema de gestión energética (ver sus aplicaciones máscomunes en el cuadro 3) está dotado de una serie de sensores distribuidos (luminosidad, humedad relativa, temperaturas medias, de áreas específicas y exteriores, demanda eléctrica, estado de bombas y ventiladores, etc.), una serie de alarmas preestablecidas, activables al sobrepasar un determinado valor, unos ficheros histéricos de seguimiento y, eventualmente, un sistema pseudo racional que integre toda la información y proponga o ejecute decisiones que optimen el rendimiento del sistema.

CUADRO 1.
Servicios básicos de soporte de la actividad

Suministros: agua, gas, electricidad Climatización (aire acondicionado, calefacción, venti- lación) Iluminación (interior y exterior) Controles de aparcamientos Ascensores y montacargas, Control horario (entradas, salidas, presencias...) Conductos de presión para limpieza.

Automatización de la actividad

Los servicios de automatización de la actividad son dependientes, obviamente, del tipo de actividad a desarrollar. En una oficina se trata de mejorar la productividad, lo que debe tener una relación directa con el objetivo de todo negocio: ganar más dinero.Los puntos donde debe incidir mayoritariamente la automatización residen en el acceso a la información, por un lado y a servicios especiales por otro. El acceso a la información implica un buen sistema estructural (red local), unas bases de datos planificadas y unas excelentes comunicaciones en lo que se refiere al flujo de la información. Estas comunicaciones no sólo son internas (nuevamente red local) sino también externas: servicios telefónicos avanzados, conectividad a otras redes, etc.Y aunque es un hecho que suele pasar desapercibido, la infommaci6n debe guardarse de forma segura, por lo que también se automatizan los sistemas de soporte (ver anexo: La información como activo estratégico. Seguridad y protección).Como servicios especiales tenemos el programa (software) de soporte, que es aquel que utilizamos para la actividad (autoedición, gestor de proyectos, procesadores de textos, manipulación de datos, diseño gráfico, multimedia y un largo etcétera) y otras automatizaciones basadas en impresión de calidad, reprografía, dictafonía, escáneres y reconocedores ópticos, etc.

Telecomunicaciones

Tal vez uno de los aspectos más importantes de nuestro edificio va a ser el que comprende las comunicaciones que va a mantener interna y externamente.En este sentido los elementos más preocupantes, aunque en un principio no pudiera parecerlo son los dichosos cables. Hagamos lo que hagamos, podemos tener en cuenta que antes de que el edificio pierda su vida útil, nuestras previsiones van a quedar desbancadas. Por ello, todos los elementos relacionados con las telecomunicaciones han de basarse en la flexibilidad y, siempre que ello no dispare los costes, la sobredimensión.El sistema de comunicaciones va a estar compuesto de tres elementos genéricos: la centralita telefónica, las redes de transmisión interiores y los equipos de conexión con las redes exteriores. Hoy en día, estos tres elementos están totalmente acaparados por sistemas informáticos. El cuadro 4 nos muestra los servicios más habituales.      

Objetivos informáticos de diseño

El cerebro que controla todo el edificio y sus servicios será un ordenador dotado de un programa informático inteligente. Los objetivos primarios que deberían perseguirse en el programa de control de un edificio inteligente son los siguientes: 1) el manejo del control principal debe poder realizarse por un usuario con unos conocimientos informáticos mínimos, aunque superiores a los de la maquinaria que compone el sistema, de los que deben ser nulos; 2) los detalles de equipo (hardware) deben ocultarse de forma que el usuario no pueda verlos en ningún momento; 3) la toma de decisiones debe ser totalmente automática y si en algún momento se necesita un operador humano, será el ordenador el que produzca una nota verbal o escrita aconsejando el procedimiento a seguir; 4) la optimación de los recursos existentes debe estar implícita en el sistema, así como un eventual aprendizaje ante situaciones imprevistas. Como objetivo asociado tenemos al ahorro económico, ya sea porque se optiman recursos energéticos o porque se reducen gastos de personal y la fiabilidad, al eliminar el factor humano en ciertos procesos y al poder diseñar sistemas de autocomprobación así como de rechazo de informaciones no contrastadas.


CUADRO 2.
Servicios de seguridad


a) Seguridad patrimonial: Sistemas de alimentación ininterrumpida, grupos electróg. Protección contra sabotaje y disfunciones Detectores de presencia Detectores de vibraciones y de movimientos sísmicos Seguridad informática, salvaguarda, acceso a información y encriptado de datos Detección de nivel de electricidad estática y polvo Circuitos cerrados de televisión Vigilancia perimetral Vigilancia periférica Control y bloqueo de accesos Vigilancia de locales y objetos Protección contra intrusos Control / comprobación de rondas de vigilancia Comunicaciones de emergencia Conexión con las fuerzas del orden, bomberos u otras Equipos de comprobación de los sistemas anteriores y verifi- ción de alarmas;

b) Seguridad personal: Detección de incendios (humo y fuego) Detección de escapes o fugas de gas Activación y/o comprobación de equipos contra propagación de fuego Sistemas contra incendios (rociadores o sprinklers) Evacuación automática de humo Alarmas diversas Señalización y megafonía de emergencia Telefonía de emergencia (interna o externa) Conexión con fuerzas del orden, bomberos u otras. Equipos de comprobación de los sistemas anteriores y verificación de alarmas.

Implementación física

Vamos a poner un ejemplo práctico de lo que sería la red de control. A un nivel base, existen unos dispositivos que reciben el nombre de esclavos y que pueden ser tanto ordenadores personales como autómatas programables o simples tarjetas dotadas de microprocesador. Sólo depende de la misión que deban realizar, aunque en ámbitos industriales lo más común es utilizar siempre autómatas de distintas prestaciones. Reciben el nombre de esclavos porque están sujetos a la información recibida de un ordenador central.

Esto no quiere decir que ciertas decisiones no las tomen directamente. Con el fin de dar una organización a toda la maraña de dispositivos, definimos dentro del esclavo los elementos, que pueden ser de tres tipos: sensores, actuadores y enlaces.Los sensores son dispositivos que determinan el valor real de una magnitud. El sensor físico tiene su correspondiente elemento sensor dentro del autómata, cuya misión es traducir la magnitud obtenido en un valor digital.

Los actuadores tienen la misión de controlar una serie de dispositivos o maquinaria externa. Habitualmente son simples interruptores que pueden actuar solos o en grupo y en ocasiones necesitamos que las señales digitales sean convertidas en otras analógicas. También puede ocurrir que el actuador controle una máquina compleja, donde es necesario toda una transmisión de parámetros. Los enlaces son módulos del programa que relacionan los sensores con los actuadores. Lo normal es que la relación sea de uno a uno, pero en ciertos casos puede ocurrir que varios elementos estén implicados.

Esta relación es, a efectos prácticos, un programa que se ejecuta permanentemente y que toma ciertas acciones consistentes en recibir información de los sensores, contrastarla con ciertos parámetros preestablecidos y, consecuentemente, controlar los actuadores. A efectos del programa general de control, los enlaces son los elementos más importantes puesto que es sobre ellos sobre los que se identifican los procesos y se realiza el intercambio de información.


CUADRO 3.
Aplicaciones comunes de los sistemas de gestión energética

Climatización por zonas

Control de temperatura y humedad Intercambio de calor entre zonas del edificio y aprovechamiento del aire exterior. Aprovechamiento de acumuladores energéticos (frío o calor) para desplazar el consumo a franjas horarias de menor coste (por ejemplo: tarifa nocturna) Utilización eventual de fuentes de energías alternativas (solar, viento...) Información estadística (análisis numérico o gráfico) de puntos de consumo. Activación automática de iluminación (con horarios y detectores de presencia). Control de circuitos de agua caliente. Control de ascensores y montacargas.

Agrupaciones y aplicaciones

Hasta el momento tenemos una serie de esclavos que son autónomos y que tienen su programación propia. Estos esclavos son conectados de alguna manera a lo que sería su maestro, conexión que puede hacerse con un simple cable multipunto 485, o con cualquier otro sistema más sofisticado. En cualquier caso, no hay que recorrer grandes distancias pues se trata de configurar una red con cierta jerarquía. Definimos como Supervisor de Grupo a un ordenador de altas prestaciones (comparándolo con los esclavos) cuya misión es coordinar un grupo de esclavos. En un edificio, una buena solución sería establecer un supervisor en cada planta, mientras que en un complejo residencial, podría haber un supervisor por casa. El supervisor envía la información recibida al siguiente nivel, donde se encuentra el ordenador maestro. En los ordenadores maestros se ejecutan las aplicaciones de más alto nivel, distinguiendo entre un programa que hace de interfaz y otro que interactúa con el usuario.

Interfaz

Los diversos avances de la informática han permitido mejorar la relación entre la máquina y el usuario, entre ellos varios elementos que formarán la base de la siguiente generación de interfaz (por ejemplo: Windows 98) entre los que destacan los iconos animados. Realmente la idea es muy simple: visualizar en pantalla películas digitales. Supongamos que el sistema informático tiene que informar de una alarma de incendio en una habitación. Existe una gran diferencia entre mostrar un mensaje, cambiar un icono por otro o bien reflejar unas llamas en movimiento. Los resultados son impactantes, absolutamente intuitivos y sin demasiada dificultad en su implementación informática. Otros controles que han sido estandarizados son las vistas de árbol con imágenes o las hojas de propiedades, con grandes ventajas a efectos de organización visual de la información que va a ser representada. Además, pueden ser de gran ayuda no sólo para el usuario final, sino también para los técnicos de control y mantenimiento.

Sonidos y voces

A pesar de que los tiempos de la alarma estridente han pasado, todavía es necesario avisar de alguna manera al controlador despistado. Además de sonidos más o menos sofisticados, otro aspecto auditivo es el de la síntesis de voz, es decir, que el ordenador nos hable.

Objetivos deseables en un edificio inteligente: Manejo por personal no cualificado y sin entrenamiento previo. Abstracción total de los equipos (hardware) Integración de servicios. Optimación de recursos y aprendizaje. Ahorro económico. Fiabilidad

La aplicación inmediata de la síntesis es la lectura de un texto dinámico o cambiante. La notificación de eventos al usuario también es muy interesante, pues éste a veces se haya ensimismado en otras actividades y no presta atención a lo que ocurre en la pantalla. Lo mismo ocurre si consideramos la respuesta hablada como un excelente canal de realimentación informativa, con lo cual tenemos la certeza de que estamos haciendo lo correcto en todo momento. La voz del ordenador no sólo es escuchada en la sala de control, sino que sus aplicaciones, en un edificio inteligente, son muy variadas. Podemos citar la telefonía, donde se generan todo tipo de respuestas automáticas y la megafonía para emitir avisos, como dos agrandes áreas de aplicación.        


CUADRO 4.
Servicios típicos del área de telecomunicaciones

Telefonía avanzada y gestionada por medios informáticos. Transmisión de datos con otros centros. Fax, videotext, mensajería y correo electrónico, incluida voz, Internet, Radio y televisión. Teleconferencia (mediante audio, vídeo u otros sistemas) Comunicaciones vía satélite. Intercomunicadores (ajenos a la telefonía). Megafonía interior Hilo musical. Radiobúsqueda o Radiocontrol. Acceso a servicios públicos      

Hablar y ser escuchado

Otro tema es el del reconocimiento de la voz, es decir, de las palabras que pronunciamos. Hoy en día el reconocimiento de voz adolece de algunos inconvenientes. En primer lugar es costoso, pues la calidad y seguridad que vamos a conseguir es proporcional a la cantidad de tiempo de proceso y memoria del ordenador que vayan a ser invertidos con esta finalidad. En segundo lugar, tasas de aciertos habituales son reducidas drásticamente por factores tales como acentos o dialectos del hablante, particularidades del tipo y situación del micrófono, y sonidos extraños, que interfieren el canal de comunicación. Un proceso crítico no puede ser gobernado de forma tan irresponsable.Un sector donde el reconocimiento de voz ha cosechado un gran éxito es en sistemas de acceso telefónico, donde el que llama puede hacer una selección de opciones simplemente contestando las preguntas, sustituyendo así a otro sistema, algo más tradicional consistente en marcar una serie de tonos (DTMF).

Conclusión final

En los edificios inteligentes es necesario combinar muchas disciplinas para alcanzar unos objetivos que a veces están en los limites de la tecnología existente. Sin un diseño arquitectónico del edificio que parta desde sus orígenes o bien, a un coste muchísimo mayor, que permita una reforma, la tarea es imposible. Por otro lado, las técnicas informáticas acaparan cada vez más la gestión de los servicios que han de ser soportados, de ahí, que un ordenador no sólo procesa información en el sentido tradicional, sino que hace las veces de estación de comunicaciones, vídeo, controlador, etc..Finalmente, lo que hoy en día se conoce como multimedia en su extensión más amplia, no es un lujo más a tener en cuenta sino un pilar base e imprescindible para una adecuada interfaz con el usuario. Y dada la popularidad y altas prestaciones de este tipo de edificios, su rentabilidad suele estar asegurada, con lo que en el futuro inmediato veremos más acentuada esta expansión.
 

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